Son las dos de la madrugada, lleva dando vueltas, probando nuevas posturas por la cama desde las diez y sabe que mañana se tiene que levantar pronto, a las siete y media, porque trabaja. Pero una noche más, el insomnio ha decidido ser el compañero nocturno de Laura. Lo peor no es no poder conciliar el sueño, lo peor es que sabe que tarde o temprano su fiel amante llegará, la tomará entre sus brazos y cuando suene el despertador por la mañana Morfeo no la dejará ir. Le pedirá: "cinco minutos más por favor, solo cinco minutos", cinco minutos que siempre se acaban convirtiendo en diez y que suponen tener que sacrificar el desayuno para asegurarse no llegar tarde.
Decide darse la vuelta, probar como sea a conciliar el sueño. Se acomoda entre las almohadas, se arropa con la manta, respira y cierra los ojos. De repente escucha un ruido, se incorpora un poco, lo vuelve a escuchar, no esta segura de saber que es, sabe que no viene ni del vecino de abajo ni del de arriba, no se escucha con suficiente claridad, se escucha a lo lejos. Tiene curiosidad, ¿que es ese ruido? tiene sus suposiciones, esta casi segura de que tiene razón, pero necesita oírlo mejor, finalmente, completamente atenta, escucha un gemido de una mujer, y luego otro...
Sonríe, se rie por dentro ¡Lo sabía! grita en su cabeza y sigue riendo. ¿Quienes serán? ¿Será el vecino solterón del bloque de enfrente? Es un tio rubio, debe de tener unos 30 y pico o 40 recién cumplidos, la verdad es que es un hombre muy atractivo. Hoy es jueves, tal vez ha salido, ha ido a un bar, ha conocido a una chica, se ha puesto a hablar con ella, entre risas coquetas la ha invitado a una copa y ya de paso, entre unas cosas y las otras, también a su cama esta noche.
Tal vez son Mario y Petra, el matrimonio italiano del 7º-1ª. Son un matrimonio joven, el ronda los 30 y pocos y ella tiene unos 28. Son una pareja adorable, siempre se les ves juntos, felices y cariñosos, pero no de esos que resulta incomodo quedarse a solas con ellos en el ascensor. Laura empieza a divagar ¿Cómo se conocieron? Ella es de Milán, el en cambio es del sur de Italia.
Puede, que un verano, Petra decidiera ir al sur a hacer un viaje con sus amigas, y que mejor lugar que la costa de Bari. Coincidirían en una fiesta nocturna en la playa. Él se quedaría asombrado por los profundos ojos marrones de ella, y a ella le encandilaría su sonrisa acompañada de esa barba de tres días que le da un aspecto muy seductor. Aquella noche no hablarían, pero los dos ya se habían enamorado. Él la buscaría al día siguiente por toda la ciudad y ella esperaría encontrárselo al cruzar la primera esquina.
Dulces Sueños







