domingo, 5 de abril de 2015

Sin decir Adiós

- ¿Hay otro, verdad?
- No, no lo hay 

Ojalá lo hubiera y ocupara tú lugar en mis pensamientos. Ojalá fuera otro quien me quitara el sueño.




¿Qué tiene el amor que nos vuelve tan estúpidos? 


Alguna vez habréis oído la frase "Si es él, estaréis juntos, puede que ahora no, pero lo estaréis".  A lo largo de los años me la he ido repitiendo a mi misma, una y otra vez, también la de "Somos nosotros, pero no nuestro momento". Me la he dicho tantas veces, que la tengo interiorizada y creo que es un grave error. 

He justificado actos injustificables, he maquillado de romanticismo una historia, que no tenía nada de romántica, y después de tanto tiempo, aunque me cueste, y una vocecita en mi cabeza repita las frases anteriores, hoy hay una voz más fuerte que grita: No somos nosotros, no es él y esa no es la historia. 

Todos hemos sido aquel que ha roto el corazón y aquel a quién le han roto el corazón. 

Puedo decir que, al menos en mi caso, cuando he querido, he intentado no hacer sufrir a la otra persona, he intentado mimarlo y consentirlo, he intentado dar lo mejor de mí y dejar que viera lo peor de mí...Entonces, me cuesta entender que si alguien te quiere te haga sufrir, no tenga tiempo ni para verte 5 minutos y se vaya sin decir Adiós. 

Las despedidas son duras, son tristes, pero son necesarias. A veces una despedida es una promesa, una promesa de volver a verse. A veces es una confesión, una confesión de lo mucho que te alegras de haber llegado a conocer a esa persona. A veces una despedida es tan solo un hasta pronto. Y a veces, es simplemente una despedida, un adiós. 

Se ha ido sin despedirse, sin decir adiós... 



No hay comentarios:

Publicar un comentario