"Sabes lo que siento por ti, sabes que no hay otro, que no lo ha habido y que quizás en mucho tiempo no lo habrá... 2 palabras, 8 letras, eso es todo lo que quiero que me digas, es lo que necesito oír de ti, ¿eres capaz de decírmelo? No…¿verdad?, me lo suponía... Pues en ese caso, por favor, te pido que te alejes de mí."
Ya han pasado tres veranos, tres largos, solos y tristes veranos desde que Sofía pronunció aquellas amargas, pero ciertas palabras. Después de mucho tiempo sufriendo, viendo como no avanzaba, como cada paso hacia delante suponía 5 pasos hacia atrás, que él jamás avanzaba, siempre había una excusa, un miedo, una inseguridad, un motivo por el que no podía ser más de lo que era, pero sin ser capaces de no ser nada. Lo suyo era una no-relación, una especie de tira y afloja, en el que ella siempre tiraba y él siempre aflojaba. Por primera vez, en tres años se plantó,“hasta aquí hemos llegado”, tiró el orgullo a la basura, que es donde debe estar, y confesó que le quería, que siempre le había querido y que él a ella no.
Los primeros meses fueron difíciles, en algunas ocasiones se sentía completamente perdida, que era su vida sin él, ¿era posible volver a sonreír? Odiaba ir en metro y ver a todas esas parejas adorables de enamorados, cogidas de la mano, regalándose besos y caricias, mientras en su ipod sonaba “Love Hurts” de Incubus, los envidiaba y se preguntaba ¿algún día seré yo el objeto de envidia? Estaré en el metro, yendo con mi pareja a cenar a un restaurante bonito, idílico, de esos a los que solo van los enamorados y despertaré la envidia de algún corazón solitario… ¿algún día?
"Tengo miedo. A veces, cuando menos te lo esperas, todo tu mundo se desmorona, la representación gráfica a la sensación sería como cuando después de un rato intentando construir un castillo de naipes, al poner la última carta, todo se viene abajo. Así es como te sientes, así es como me siento.”
¿Le echaba de menos? casi siempre, ¿le odiaba? ¿Cómo podía odiarle, a caso había culpables en el juego del amor? Quien no arriesga, no gana, decían,... ella había arriesgado y había perdido. Poco a poco había ido reconstruyendo las murallas, sanando las herías y, por desgracia, recuperando el orgullo que tiró a la basura en su momento, prometiéndose a si misma que "nunca más volvería a dejar a nadie entrar".
A finales de este verano todo sería diferente, ella y Gala iban a cumplir uno de sus sueños, se iban de Erasmus a Londres. Sofía siempre había querido ir de Erasmus, "Orgasmus" lo llamaban... cuando aún no sabía que carrera quería hacer, ya sabía que fuera la que fuera se iría de Erasmus y que sería Londres, escenario de mil historias de amor, de su fantasía de la infancia, Peter pan, y es que a pesar de haberse convertido en una cínica, era una cínica romántica. Estaba preparada para vivir la aventura, el momento, para disfrutar y poco a poco dejar el pasado atrás.


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