Vaya una generación de impresentables con la que nos ha tocado convivir, y es que no se salva ni uno, de los 30 a los 20, todos defectuosos. No es que puedas decir "Búscatelo un par de años más mayor, que ya se le habrá pasado la tontería" o "Búscatelo un par de años más joven, que igual aun no les ha llegado la crisis existencial" Pues no, todos tarados, inservibles e insensibles.
"Me he agobiado", "tengo sensaciones diferentes",
"no me veo preparado para tener una relación",
"No es que no me gustes, es que ahora mismo no se lo que quiero".
"Bueno, yo es que dije desde el principio que no quería una relación..."
¿Y que es lo que esperabas lumbreras? ¿forjar una bonita amistad, quedar para cenar, ir al cine, asistir a eventos importantes, mantener relaciones sexuales (no en exceso, lo principal es dormir juntos) y que no sea NADA?
Y podríamos seguir recopilando excusas de todos aquellos inmaduros, asustadizos que no quieren salir de su zona de confort, que lo quieren todo sin arriesgar nada, y lo que tienen es un serio problema de déficit emocional, competencia social y un acojonante miedo al compromiso.
Y nos culpan a nosotras, dentro de la generación "Millennials" , nos hemos criado con las películas de Disney y por eso buscamos desesperadamente ese concepto de "príncipe azul" e idealizamos las relaciones, siendo emocionalmente inestables y dependientes...
¡Pues no señores, no, dejad de venderme la moto, porque no la compro!
Puede que me haya criado con las pelis de Disney ¿y qué? ¿a caso no están la gran mayoría basadas en historias mucho más antiguas? Me he criado con los grandes, con Romeo y Julieta, y Cumbres Borrascosas, y también he visto la otra cara del amor con Annie Hall de Woody Allen y 500 días juntos. Por el amor de dios, que he crecido con menos romanticismo que en la época de mis padres... en la que estrenaron Oficial y Caballero, y mi padre, comprometido y romántico, eterno fan de Pablo Neruda, le dedicaba sus poemas a mi madre.
No estoy idealizando el concepto del amor, no busco a un príncipe azul, y es que os habéis encargado vosotros, niñatos inseguros, de desteñirlos. Y el problema no es nuestro, el problema es vuestro: sois vosotros, que no dais la talla.
"Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.
Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado".

