lunes, 27 de febrero de 2017

Con G de Gilipollas


Vaya una generación de impresentables con la que nos ha tocado convivir, y es que no se salva ni uno, de los 30 a los 20, todos defectuosos. No es que puedas decir "Búscatelo un par de años más mayor, que ya se le habrá pasado la tontería" o "Búscatelo un par de años más joven, que igual aun no les ha llegado la crisis existencial" Pues no, todos tarados, inservibles e insensibles. 

"Me he agobiado", "tengo sensaciones diferentes", 
"no me veo preparado para tener una relación", 
"No es que no me gustes, es que ahora mismo no se lo que quiero".
"Bueno, yo es que dije desde el principio que no quería una relación..."

¿Y que es lo que esperabas lumbreras? ¿forjar una bonita amistad, quedar para cenar, ir al cine, asistir a eventos importantes, mantener relaciones sexuales (no en exceso, lo principal es dormir juntos) y que no sea NADA?

Y podríamos seguir recopilando excusas de todos aquellos inmaduros, asustadizos que no quieren salir de su zona de confort, que lo quieren todo sin arriesgar nada, y lo que tienen es un serio problema de déficit emocional, competencia social y un acojonante miedo al compromiso.

Y nos culpan a nosotras, dentro de la generación "Millennials" , nos hemos criado con las películas de Disney y por eso buscamos desesperadamente ese concepto de "príncipe azul" e idealizamos las relaciones, siendo emocionalmente inestables y dependientes... 

¡Pues no señores, no, dejad de venderme la moto, porque no la compro!

Puede que me haya criado con las pelis de Disney ¿y qué? ¿a caso no están la gran mayoría basadas en historias mucho más antiguas? Me he criado con los grandes, con Romeo y Julieta, y Cumbres Borrascosas, y también he visto la otra cara del amor con Annie Hall de Woody  Allen y 500 días juntos. Por el amor de dios, que he crecido con menos romanticismo que en la época de mis padres... en la que estrenaron Oficial y Caballero, y mi padre, comprometido y romántico, eterno fan de  Pablo Neruda, le dedicaba sus poemas a mi madre. 

No estoy idealizando el concepto del amor, no busco a un príncipe azul, y es que os habéis encargado vosotros, niñatos inseguros, de desteñirlos. Y el problema no es nuestro, el problema es vuestro: sois vosotros, que no dais la talla.  

"Ahora bien,

si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.
Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado".


viernes, 3 de febrero de 2017

Regálame...



No me regales flores, no me gustan.

Prefiero tu atención, prefiero un mensaje de buenas noches y otro de buenos días. Que me preguntes que tal me ha ido el día o que muestres un poco de interés por mi mundo, por lo que me gusta y me apasiona. Que surja de ti querer conocer a mis amigos, de la misma forma que surge de mi querer formar parte de tu vida, de tu día a día. 

No me regales joyas, no me gustan.

Regálame sonrisas, cosquillas por las noches y despertares llenos de besos. Quiero compartir momentos, quiero crear recuerdos y que quieras crearlos conmigo. Que si puedo organizarme para verte 5 minutos, te organices para verme ni que sean 5 minutos. 

Regálame tu tiempo y yo te regalaré el mío.

Porque considero que no hay mejor regalo que pasar un rato a tu lado, y me hace más feliz que tener acceso incondicional a todo el chocolate del mundo, y mira que ¡ADORO el chocolate!

Regálame una visita sorpresa, una escapada a tu cama.

Sumergirnos en un mundo en el que solo estemos tu y yo sin importar absolutamente nada más. Que nos envidie la luna, en vez de envidiarla nosotros a ella, y que las estrellas sean las únicas testigos de nuestras caricias. 


Igual pido demasiado, igual debería conformarme con promesas huecas, objetos fríos y lo que te sobre de tu tiempo...