No me regales flores, no me gustan.
Prefiero tu atención, prefiero un mensaje de buenas noches y otro de buenos días. Que me preguntes que tal me ha ido el día o que muestres un poco de interés por mi mundo, por lo que me gusta y me apasiona. Que surja de ti querer conocer a mis amigos, de la misma forma que surge de mi querer formar parte de tu vida, de tu día a día.
No me regales joyas, no me gustan.
Regálame sonrisas, cosquillas por las noches y despertares llenos de besos. Quiero compartir momentos, quiero crear recuerdos y que quieras crearlos conmigo. Que si puedo organizarme para verte 5 minutos, te organices para verme ni que sean 5 minutos.
Regálame tu tiempo y yo te regalaré el mío.
Porque considero que no hay mejor regalo que pasar un rato a tu lado, y me hace más feliz que tener acceso incondicional a todo el chocolate del mundo, y mira que ¡ADORO el chocolate!
Regálame una visita sorpresa, una escapada a tu cama.
Sumergirnos en un mundo en el que solo estemos tu y yo sin importar absolutamente nada más. Que nos envidie la luna, en vez de envidiarla nosotros a ella, y que las estrellas sean las únicas testigos de nuestras caricias.
Igual pido demasiado, igual debería conformarme con promesas huecas, objetos fríos y lo que te sobre de tu tiempo...

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