viernes, 10 de octubre de 2014

No digo diferente digo raro


Es todo muy extraño, ¿sabes esa sensación como que lo que estas viviendo no es real, que en cualquier momento sonará la alarma del despertador y te darás cuenta de que todo ha sido un sueño? Así es como me siento ahora mismo, camino por las calles de Maastricht, voy a la universidad, quedo con mis nuevas amigas para tomar algo salir de fiesta, pero noto como que no me doy cuenta de lo que estoy viviendo. 

Es real, estoy aquí y lo estoy experimentando de primera mano, lo sé, pero aún así es raro. Adoptas nuevas rutinas, conoces a gente nueva que se convierten en personas imprescindibles, personas con las que creas un vinculo y que sabes que por mucho que cambien las cosas y te muevas e incluso no las vuelvas a ver, ese vínculo sigue ahí. Son completamente diferentes a tus amigos de la infancia, a tu grupo de amigos con el que sigues manteniendo el contacto, echas de menos y quieres volver a verlos. 

Me asombra mi nueva vida y la facilidad con la que me he adaptado a ella. Tal vez si ha habido una transición pero ha sido tan rápida que ni la he notado. Estoy en uno de esos momentos en los que me cuesta recordar que hacía antes, por que solo sé que es lo que hago ahora. No me imagino levantarme de la cama en Barcelona e ir a la universidad como solía hacerlo los últimos tres años. Tampoco veo normal volver a mi pueblo y quedar por las tardes para hacer el café, notaría como que me falta algo. 

Va a ser una experiencia corta, tan solo 5 meses en los cuales voy a volver a casa entre medio (mi cumpleaños, navidad, etc.) Aún así, es una experiencia intensa y eso es lo que hace que me sienta así, rara. 

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