Estos días de exámenes, trabajos y mucho, mucho estrés, se me han ocurrido varias ideas para el blog y una de ellas es la de los retos. Puede que sea una tontería, pero bueno es mi tontería, me apetece hacerla y teniendo en cuenta lo cabezota que soy, ¡la he hecho!
Cuando era pequeña yo no tenía ni voz ni voto en mi corte de pelo, sino que era mi madre quien decidía cual iba a ser mi peinado y en que peluquería. Digamos que a mi madre lo de hacer coletas, trenzas, o cualquier otro peinado no le entusiasmaba así que se decantó por el pelo corto. Fácil y sencillo. Durante toda mi infancia, creo, tuve el corte de pelo conocido popularmente como "pelo champi".
Al empezar el instituto adquirí el derecho a decidir como quería mi pelo, si lo quería largo, corto, liso, rizado o si me apetecía teñírmelo de rubio platino, podía. De una manera bastante predecible, me decanté por el pelo largo. Para empezar estaba el hecho de que me parecía más femenino y luego el hecho de que nunca en mi vida lo había tenido largo. Así que me dejé crecer la melena, en cuanto al tipo de peinado, tampoco es que fuera muy original, raya a la izquierda y flequillo largo. Respecto a teñirme o hacerme permanentes, ni hablar, me daba y me sigue dando miedo chamuscarme el pelo y estropearlo.Hubo un año en el que se puso de moda el flequillo recto y decidí cortármelo, pero aparte de este incidente no hubo cambios en mi peinado hasta la universidad.
En la universidad, en vez de llevar la raya al lado y un flequillo largo (que yo creo que ya no era ni flequillo, pero bueno) empecé a alternar entre no llevar raya o llevarla en el medio, aun así mi larga melena castaña ondulada no cambió hasta el verano de antes de empezar segundo de carrera. Aquel verano fue en el que empecé mi primera relación seria, mi primer novio y decidí cortarme el pelo. Me aterrorizó, claro llevaba tantos años con mi melena y mi recuerdo del pelo corto era el "pelo champi" y la idea era como volver atrás en el tiempo y no me acababa de gustar. Pero no, la idea era moverme hacía adelante, avanzar y dejar atrás los tabús que tenia respecto a cortarme el pelo.
Después del arrebato de cortarme el pelo, y un tiempo más tarde dejar a mi pareja, me arrepentí muchísimo de habérmelo cortado y decidí no volver a hacerlo: "¡nunca más Raquel, como se te pudo haber ocurrido semejante locura!(me dije a mi misma). Obviamente esa decisión como muchas otras que tomo a lo largo de la vida se van a la basura y si que es verdad que lo dejé crecer y volví a llevar por un tiempo otra vez la larga melena, pero después de llevarme un chasco amoroso en julio de este año me planté: ¿Por qué no? Total que más puedo perder. y Efectivamente me volví a cortar el pelo cortito cortito.

Pero lo que nunca había hecho, lo que nunca había conseguido es el reto del flequillo. Lo intenté una vez en el instituto y nunca más me decanté por volver a llevar flequillo a pesar de que siempre he pensado que los flequillos quedan muy bien y favorecen a la gente. El hecho de que me pudiera quedar mal me aterraba y así fue como se me ocurrió lo de los retos. Me gustaría a lo largo de mi vida coger todas esas cosas que me dan miedo, principalmente por inseguridad, y marcarlas como retos a superar y obviamente superarlos.
Así que he empezado por algo sencillo y fácil de conseguir, el flequillo. He estado una semana mirando flequillos en google, mirando tutoriales de youtube e investigando acerca de mi tipo de rostro y que tipo de flequillo me favorecería más y al final hoy he ido a la peluquería y...
¡RETO 1 SUPERADO!
PD: tal vez no se aprecia muy bien en la foto, pero es un flequillo.


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