viernes, 13 de febrero de 2015

¡Ha llegado el día!

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¡Por fin es viernes! Se ha acabado una larga semana de desesperos, nerviosismo e intrigas, pateandome toda Barcelona en busca de mi nuevo nidito. Creo que al fin lo he encontrado, así que os escribiré desde la ciudad condal a partir de la semana que viene. No ha sido fácil, he visto cada cosa, una caja de cerillas por 500€ que te la vendían como "estudio funcional", otros pisos, por la zona del gótico, 3ro sin ascensor, decían, y nos quedábamos sin aire en los pulmones al llegar a la cima.Pero al final todo ha ido sobre ruedas. Con la llegada del último día de la semana, llega la víspera del esperado FIN DE SEMANA, y que finde nos espera.... 

Primero de todo, para los que aún no os habéis enterado, a pesar de que está por todas las redes sociales, y en este último mes hasta en la televisión. Hoy viernes trece (no muy buen día para los norte americanos, pero a nosotros no nos afecta... somos mas de martes trece) se estrena la película más esperada de este 2015, 50 sombras de Grey, que se ve, que ha batido récords en cuanto a venta de entradas anticipadas, algo que no se había visto desde Crepúsculo. Personalmente, no creo que sea un peliculón, ya que no pienso que el libro sea un gran libro. Aun así, reconozco, que cuando me lo leí me engancho e iré a ver la película (un miércoles, que es más barato, tampoco nos volvamos locos).

Y bueno, si el ambiente ya estaba algo calentito con lo de la película, a esto hay que sumarle que el sábado se junta Carnaval, momento que muchos aprovechan para sacar su lado femenino y muchas para explotar ese lado femenino al máximo, con San Valentin (como catalana que soy, prefiero mil veces Sant Jordi, opino que es una tradición y una historia más bonita y a la que por suerte no se le ha hecho tanto marketing). Para todos aquellos que si les gusta y celebran San Valentin, este fin de semana se convierte en la explosión del amor,la sensualidad y el erotismo. 

Cambiando de tema, estoy bastante feliz, a principios de enero no veía la luz al final del túnel, no encontraba prácticas, me veía siendo "nini" hasta septiembre y me enfrentaba a mis primeras batallitas en el mundo laboral, registrándome en todas las páginas de empleo que me encontraba a mi paso. Pero ahora, después de la tempestad ha llegado la calma y lo que parecía tan negro, rebosa luz. Tengo prácticas, parece ser que he encontrado mi nido y mi situación, en general, es mucho más estable. Para acabar os dejo con una canción preciosa (que yo creo que habla de la infidelidad, otros no están de acuerdo) y anuncio que me he propuesto intentar publicar cada viernes. Espero que os guste, ¡buen fin fe semana a todos! 




domingo, 8 de febrero de 2015

Estoy creciendo

"último día en Maastricht" 

Se ha acabado una etapa de mi vida que considero que ha sido de las mejores, y de la que me despido: 


"Este Erasmus me ha permitido viajar, conocer a un montón de gente de diferentes lugares del mundo, y gente realmente maravillosa que ojala vuelva a ver. Estoy triste, ha pasado muy rápido el tiempo, hace dos días llegaba a holanda con miedo, inseguridad pero muchísima ilusión y ahora ya estoy en casa, a la vez estoy contenta, feliz de haber vivido lo que he vivido y de toda la gente que he conocido y de los grandes momento que he pasado. Erasmus Maastricht 2014-2015, sin duda una experiencia que me ha marcado y voy a recordar! Muchas gracias a todos los que habéis formado parte de ella, ya que habéis sido los que la habéis hecho única! Ahora toca volver al mundo real, volver a casa."


Con una mezcla de sentimientos contradictorios, entusiasmada por haber cumplido un sueño, un objetivo que tenía desde hace mucho y a la vez decaída porque ya ha acabado, ya ha pasado. Por suerte, me llevo un gran recuerdo, una experiencia única con buen sabor de boca. Lo mejor de todo, aunque parezca mentira, fue el último día, la última mañana. 

Desde que llegué a Holanda, quería una cosa y lo repetí más de una vez: Quiero que nieve, quiero ver Maastricht nevado. Algunos me miraban con aprobación, también querían ver la nieve y otros, más escépticos, me decían que era imposible y que no iba a pasar. Pues como prueba definitiva están las fotos de este post. El día 24 de enero a las 8:30 de la mañana me levanté para ducharme, acabar de preparar la maleta y asegurarme de que no me dejaba nada. Medio somnolienta salí de mi habitación camino a la ducha y me encontré con mi regalo de despedida :¡Estaba todo nevado!

Me despido, besos y abrazos, echare de menos mi Erasmus, pero espero vivir nuevas aventuras muy pronto! 

jueves, 5 de febrero de 2015

No te mueras sin verla



Reservoir Dogs es una película del año 1992 (yo aun no había nacido) dirigida por Quentin Tarantino. Unos desconocidos son contratados para atracar una empresa y llevarse unos diamantes. De repente, antes de que suene la alarma están rodeados de policías, algunos miembros de la banda mueren en el tiroteo y los que consiguen escapar se van reuniendo en el lugar acordado. Creen que hay un infiltrado entre ellos y empiezan a sospechar unos de otros. 

Soy muy fan de las películas de Tarantino, creía haberlas visto todas, me equivocaba. Me había dejado esta joya sin ver, pero por suerte mi hermano me la descubrió y no tardé en mirarla. Increíble. Así es como yo la describiría, los diálogos, los planos, las escenas, las actuaciones, la banda sonora, todo en su conjunto una maravilla. 

Nada más empezar ya sabes que va a ser buena, la primera escena, reunidos en una cafetería, hablando de canciones de Madonaa como si fueran un grupo de amigos, tan normal y tan corriente, tan simple y tan complejo, me encanta. Y lo de los nombres clave, la guinda del pastel.

 Me siento muy afortunada de que me la hayan descubierto, y si me hubiera muerto sin verla no me lo hubiera perdonado. Entretenida, violenta, con toques de humor, angustia y suspense. De verdad te lo digo: no te mueras sin verla. 


martes, 3 de febrero de 2015

ÉL y Ella


Trabajaban en el mismo edificio, diferente planta. Él estaba en la séptima, departamento de finanzas y ella estaba en la tercera, organizando las campañas de marketing. Nunca habían llegado a dirigirse la palabra más allá de un cordial "Hola y Adiós" o "Buenos días". 

Él iba y venía a la oficina en coche todos los días, no lo entraba en el parking de la empresa, a pesar de ser gratuito para empleados. Buscaba un sitio fuera, en la calle. Algunos días podía aparcarlo en la zona blanca, pero otros, como los lunes, que la zona estaba muy concurrida le tocaba ir a la zona azul y pagar para dejarlo todo el día. Le daba igual, no consideraba que la suerte de su día radicara en encontrar zona blanca o zona azul, para él, tener suerte era otra cosa. 

Ella cogía el metro cada día, tardaba unos veinte minutos en llegar al trabajo, de la parada a la oficina apenas habían cinco minutos caminando. Lo odiaba. Siempre lo cogía a las 8 de la mañana, hora punta, lleno de gente. Algunos todavía en los brazos de Morfeo que se pasaban su parada. Otros enganchados a la cafeína para enfrentar el día y todos apretujados en los vagones,casi sin poder moverse y convirtiendo en una aventura el conseguir entrar o el salir de allí. Seguramente si lo cogiera media hora más tarde, seguiría llegando puntual al trabajo y con menos gente, pero aquello no era lo que le importaba. 

Cada mañana, él y ella, se encontraban en la entrada de la oficina. Ambos caían el uno en el otro, se reconocían. Ella sonreía tímidamente mientras él sostenía la puerta de la entrada y la dejaba pasar. Los dos se miraban en el ascensor y pronunciaban un nervioso "Buenos días". Él, antes de pulsar el tercer botón, siempre le decía "¿Al tercero verdad?" a pesar de ya saberlo, y ella se apresuraba a confirmarlo, a pesar de saber que él ya lo sabía. 

Aquello era tener suerte, coincidir a la entrada de la oficina, verse el uno al otro y poder desearse los buenos días.