Querido lector, antes de que sigas me gustaría comentarte que lo que vas a leer a continuación no es a lo que te tengo "acostumbrado", acostumbrado entre comillas porque creo que ya es más que evidente que no soy de las que dan chutes semanales... ni mensuales... Si buscas una historia de amor, una reflexión sobre quien soy o que hago con mi vida, entonces te recomiendo que no sigas leyendo. Pero si no tienes miedo a lo desconocido, ni a lo erótico entonces sacia tu curiosidad y deleita tu mente.
"Sabes dejarte llevar" le preguntó ella, mirándolo directamente a los ojos con una sonrisa coqueta, juguetona..."Si." Contestó él, serio, sosteniéndole la mirada
"Pues déjate llevar..."
Después de un día largo coge una AK Damm de la nevera y se mete en la ducha Y se relaja Deja que el agua le recorra y se deja llevar por esa sensación.
Olvidarse de pensar Y en ese momento, entra otra piel bajo el agua Deja la cerveza a un lado y acaricia ese cuerpo con el gel entre las manos
Recreándose en cada curva, pero sin pararse Dejándose llevar La besa Suave y brevemente
Justo antes de darle la vuelta, ponerla de espaldas a él, y pegar su cuerpo al suyo
Rodearla con los brazos, acariciarla...y morder su cuello Besar sus hombros Deslizar una mano hacia abajo por su vientre Y otra despacio por su brazo para coger su mano y ponerla sobre la pared Inclinando su cuerpo hacia adelante Haciéndola suya Una y otra vez Suave al principio Mas duro después Hasta que se le olvide incluso como es respirar Corta el agua
Se aleja de ella y la mira con picardía Le acerca una toalla y después le brinda su mano Y la guía hasta la habitación Primero se tumba él La invita a que coja lo que le pertenece Que se ponga encima y cabalgue hasta donde ella quiera llevarle Erguida sobre él, con movimientos lentos Acaricia sus caderas, sus pechos... Y sube la mano hasta el cuello
Para atraerla hacia él Para besarla Y se lo niega mordiendole los labios y sonriendole Juguetona.
Eva se levanta de la cama, se pone una sudadera gris de cremallera que estaba apoyada encima de una silla, se acerca a la mesa, coge un cigarro del paquete de Marlboro y el mechero. Él la mira, contempla toda su figura mientras se mueve grácil por la habitación hasta que la pierde de vista, la sigue hasta el balcón. Ella está de pie, fumando, apoyada en la barandilla. Él se acerca por detrás, la rodea con los brazos, mete las manos en los bolsillos, rozándole las caderas. Acerca sus labios a su oreja y le susurra...
"Dame una calada"

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