martes, 13 de octubre de 2015

Vuélvete a enamorar

Piérdelo todo, menos la ilusión

Ojalá fuéramos niños, ojalá dejáramos de tener miedo y nos lanzáramos otra vez a la piscina sin importarnos si el agua está o no congelada... Hemos perdido esa inocencia, esa curiosidad por la vida, de expresar en voz alta lo que queremos, sin que nos importe cuales pueden ser las respuestas, porque la posibilidad de que nos dijeran que si, ganaba por goleada a la opción de que nos dijeran que no. 


Esos niños que se acercan y te dicen: ¿Jugamos? Sin ningún tipo de miedo al rechazo y es que en que cabeza cabe que 1. te digan que no a jugar, por el amor de dios somos niños, todos queremos jugar y 2. en el caso de que ese niño te diga que no, daba igual, había más niños en el parque, que seguro que estaban deseando jugar contigo. 

Esto de crecer es lo que tiene, te llenas de miedos, inseguridades y de experiencias, sí, y se podría decir incluso que eres "más sabio", pero... ¿realmente lo somos? ¿Somos más sabios o simplemente somos más cautelosos?  

Y es que hoy en día parece que confesar lo que uno siente sea la mayor locura que puedes llevar a cabo ¿A quién se le ocurre? La locura es no decirlo, la locura es creer al que dijo que el amor no estaba de moda y yo digo ¡A la mierda! ¿Follar? Sí, pero no te olvides de los sentimientos, ni las emociones, ni aquello que te hace estar vivo, sentirte vivo, no lo hagas. No tengas miedo de sentir ni de lo que pueden sentir los demás. 

Yo ya no sé cuantas veces han sido, si 5 o 500, pero sé que han sido muchas... muchas veces me han roto el corazón. A veces sin saberlo, a veces sin querer, otras me lo he roto yo misma y otras, las peores, me lo han roto queriendo. Aun así, después de cada una de ellas, he cogido todos los pedacitos y los he vuelto a juntar, han quedado marcas, cicatrices, un poco de celo por aquí, una grapa por allá y voilà: corazoncito dispuesto a volverse a enamorar!



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