Aquí estoy, completamente instalada en mi residencia de Maastricht a punto de empezar la universidad y unos cinco meses llenos de sorpresas, novedades, incertidumbre y espero que diversión (sin olvidarnos del estudio, claro).
Emprendí el viaje en coche hacia tierras holandesas el sábado 23 de agosto. Salimos de casa a las 8:00 am y condujimos sin parar hasta los pirineos. Me pasé todo el trayecto dormida así que no os puedo contar mucho sobre el norte de España. Me desperté justo en la frontera, para despedirme de España y dar la bienvenida a nuestro vecino. El trayecto hasta Lyon fue bastante pesado, había muchísimas retenciones, las áreas de servicio de las autopistas estaban colapsadas de italianos, belgas, franceses, alemanes, holandeses, algún que otro de Gran Bretaña y muy poco español.
Llegar finalmente a Lyon fue una aventura, el móvil de mi padre que ahora se había convertido en un navegador GPS que nos guiaba, se estaba quedando sin batería, así que digamos que los tramos de 50 los pasamos a 70. Además se volvió un poco loco al final.
"En la siguiente calle gire a la derecha"
-Cariño, estamos al lado del río, si giramos a la derecha nos hundimos
-Se debe referir a un puente mujer, que cuando lleguemos al puente lo crucemos
- Acabamos de cruzar el puente, no tiene ningún sentido
No sé bien bien como pero finalmente llegamos al hotel. Hotel du Helder, un pequeño hotelito de 2 estrellas situado cerca de la universidad de Lyon y en un barrio, bueno digamos que era un barrio algo internacional. Al otro lado del rio, a menos de 10 minutos andando estaba el centro de Lyon, con todos los monumentos, locales comerciales, restaurantes, etc. Respecto al hotel, tuvimos diversas opiniones: para mi madre era el peor hotel del mundo y para mi padre y para mi, no era una maravilla, pero para pasar una noche no estaba mal. Puesto que mamá no es la tolerancia en persona, ni conformista ni medianamente colaboradora digamos, tuvimos que aguantar sus quejas durante todo el día.
Mi padre y yo somos muy iguales, nos llevamos muy bien, mi madre es diferente. Tuvo una actitud un tanto desagradable durante nuestra estancia en Lyon lo cual condiciono todo. La ciudad, la gente, el restaurante, todo fue peor de lo que realmente era. Nuestros ánimos frente al viaje estaban de capa caída, la primera experiencia había sumado puntos en el lado negativo de la balanza... el viaje pintaba mal. A pesar de todo, tengo que decir que Lyon es muy bonita, todo lo que vi me gusto y sinceramente el hotel no estaba tan mal.
Al día siguiente, super temprano por que "ella" no podía soportar quedarse ni un minuto más, aproximadamente a las 6:30 am, sin desayunar, dejamos Lyon y emprendimos el rumbo hacia Brujas, Bélgica. A diferencia del día anterior, no sé si es porque era domingo o porque era muy temprano, no había apenas retenciones en la autopista y las áreas de servicio ya no estaban tan pobladas. Bélgica es precioso, todo verde, con bosquecitos, granjas, ovejas, vacas, cabras, casitas de cuento tipo la de Hansel y Gretten, en resumen una maravilla de la que me enamoré.
Llegamos a Brujas sobre las 15:00 o las 16:00 aprox. El hotel, como todo el resto de edificaciones, era precioso. No estaba en el centro, sino a las afueras y para ir al centro teníamos que o bien coger el autobús o un taxi. El taxi es más caro, casi unos 24€ ida y vuelta, pero no tarda ni 10 min. Por otro lado, el autobús son 4€ ida y vuelta pero tardas unos 20min. Como no habíamos comido nada, solo el desayuno en un área de servicio, al llegar al hotel estábamos muertos de hambre así que nos adaptamos a la hora "guiri" y cenamos a las 17:00 en el restaurante de al lado del hotel Bistro Flavors. Me pedí un bistec con patatas fritas, madre mía que bueno estaba! Sin duda, si vais a Brujas os recomiendo 1 el hotel y 2 ir a ese restaurante y probar la carne.
Después de llenarnos el estómago con comida deliciosa, nos preparamos y fuimos directos a visitar Brujas. Una ciudad preciosa, quiero volver. Ya sabía que era bonita, me lo habían contado y además la había visto en la película de Colin Farrell (uno de los motivos por los que quería visitarla), pero no me imaginé que fuera taaaan bonita. Ahora tal vez exagero, vais, tenéis las expectativas muy altas y os decepciona, no creo que pase, lo dudo mucho, porque realmente es una pasada. Mires donde mires hay algo antiguo, histórico, precioso que merece la pena ver.
Teníamos previsto irnos a la mañana siguiente, temprano hacia Maastricht, pero nos gustó tanto que al final nos quedamos allí a comer. Hay muchísimos restaurantes, con terrazas bien acondicionadas donde se come muy bien. Se ve, cosa que yo no sabía, que son muy típicos los mejillones, así que para comer fuimos a un restaurante del centro y nos los pedimos, estaban muy buenos. Después de comer dimos un par de vueltas más por la ciudad y nos despedimos de Brujas, no un adiós, sino un hasta pronto.
Los días anteriores habíamos tenido la suerte de pillar "buen tiempo", obviamente no como en España, claro, pero por lo menos no llovía. El lunes tuvimos la mala pata de que llovió casi desde primera hora de la mañana. Llegamos a maastricht sobre las 6 de la tarde. Mi padre había reservado un Bed&Breakfast en el centro. Un sitio super acogedor y barato que está justo en el centro de la ciudad y la encargada es una chica joven super simpática, gracias a ella encontramos los supermercados y los buenos restaurantes.
Una vez instalados, nos dirigimos a la Guesthouse en busca de las llaves de mi residencia en Maastricht. La había reservado por internet y estaba al otro lado del rio, perdida por el mundo, abandonada de la civilización y a casi una hora en bici de la universidad. La residencia era horrible, parecía un cuartelillo de la segunda guerra mundial, hacía frío y reinaba un olor extraño.
Por suerte, al día siguiente volví a la Guesthouse y me pude cambiar de residencia. Ahora estoy en una cerca del centro, en el lado correcto del río y a 5-10 min en bici de la Uni. Mis padres se quedaron un par de días más y finalmente se despidieron y se fueron a pasar unos días los dos solos a París. Creo que ya es una entrada bastante larga, así que lo voy a dejar aquí por hoy. Seguiré actualizando y poniéndoos al día sobre mi erasmus, la vida en Maastricht y todo lo demás.






